Remotos son los orígenes de esta población como lo demuestran los restos arqueológicos del neolítico en la Peña del Manto,  pasando por la presencia de los celtíberos que dejaron varios asentamientos dónde se han encontrado cerámicas y monedas. También los romanos se asentaron en Deza, perteneciendo ésta a la provincia Tarraconense. 
 
Posteriormente fue invadida por los visigodos como lo demuestra la necrópolis visigoda en Valdecatalán. 
 
Pero es durante la dominación árabe cuando Deza adquiere la importancia que tendría durante siglos como avanzada militar árabe primero y como frontera con Aragón después, pasando de unos a otros con graves consecuencias para sus pobladores en numerosas ocasiones. 
 
Durante la guerra de la Independencia, pasó a dominio francés,siendo liberada tras la batalla de Arapiles en 1812.

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